Lucas 15:8-10
Esta parábola que Jesús contó apenas tiene tres versículos pero muy importantes. La parábola está insertada entre la de la Oveja Perdida y la del Hijo Pródigo y el mensaje de las tres es el mismo: El amor.
Jesús quiso enseñar que aquellos que están perdidos cuando son encontrados o cuando regresan a casa, la alegría que Dios siente es enorme. Y así pone como ejemplo la alegría de un pastor que pierde a su oveja y la encuentra, o una mujer que pierde su moneda y la encuentra o un padre que pierde a su hijo y éste regresa a casa.

                                    LA MONEDA PERDIDA


Había una mujer que tenía un pañuelo con 10 monedas de plata. Ella probablemente lo compró para estar guapa el día de su boda. 



Un día se dio cuenta de que una de las monedas se había soltado del pañuelo y se había perdido. La mujer se llevó un gran disgusto. Su pañuelo ya no era el mismo sin la moneda.




La mujer se puso a buscarla por todas partes; barrió la casa entera, cada rincón, cada habitación y  buscó sin cesar la moneda perdida. Pero la moneda no aparecía.


Encendió una lámpara apara alumbrar cada esquina de la casa. No dejaría de buscar la moneda, no descansaría hasta hasta encontrarla.


Por fin la mujer encontró la moneda, su alegría era inmensa. Por fin había aparecido la moneda de su pañuelo. A pesar de que ella tenía todavía nueve monedas, no descansó hasta encontrar la décima.



Estaba tan feliz que salió a contar a sus vecinas la buena noticia. ¡Vecinas, vecinas, ya he encontrado la moneda que había perdido!.

Y Jesús dijo: Así os digo, que hay mas alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente.


1. ¿Cuántas monedas tenía la mujer?

2. ¿Cuántas perdió?

3. ¿Qué hizo para recuperarla?

4. ¿Por qué crees que se puso muy contenta cuando loa encontró?

5. Cuáles fueron las palabras de Jesús tras relatar la parábola.

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